Branding

Cómo crear una identidad de marca coherente

Una identidad de marca no es un logotipo: es el conjunto de decisiones que hacen que tu empresa se reconozca igual en una web, una factura o la puerta de una furgoneta. Esta es la secuencia que seguimos en el estudio, explicada para que puedas juzgar la tuya.

Muestras de identidad de marca sobre una mesa: logotipo, paleta de color y tipografía

Cuando alguien nos pide «un logo», casi siempre necesita algo más: una forma reconocible de presentarse que funcione igual en la web, en una propuesta y en redes. Eso es la identidad de marca. Se construye por decisiones, y el orden de esas decisiones importa más que el talento con el que se dibuje cada pieza.

Primero la estrategia, después el sistema visual y al final las pautas. Un logotipo excelente sobre una base confusa produce una marca confusa; un sistema sencillo aplicado con constancia produce una marca que se reconoce.

Empieza por lo que no se ve: la estrategia

Antes de abrir ningún programa de diseño hay tres preguntas que responder por escrito: a quién te diriges, qué ofreces que tu competencia no ofrece y cómo quieres sonar cuando hablas. Las respuestas caben en una página, y esa página gobierna todo lo demás.

Sin este paso, el diseño se decide por gusto personal — el tuyo o el del diseñador — y el gusto cambia con cada opinión nueva. Con él, cada pieza visual tiene un criterio contra el que juzgarse: ¿esto comunica lo que dijimos que queríamos comunicar?

El logotipo: una pieza del sistema, no el sistema

Un buen logotipo es sencillo, funciona en pequeño, funciona en un solo color y no depende de degradados ni efectos. Esa sobriedad no es una moda: es lo que le permite vivir en un favicon de 16 píxeles y en la rotulación de un vehículo sin perder identidad.

En nuestro proyecto para Formotive, la marca completa se plasmó en un logotipo geométrico abstracto, una tipografía fija y una paleta definida. Ninguna de las tres piezas es espectacular por separado; juntas, son inconfundibles.

Tipografía y color: pocas opciones, bien elegidas

Una tipografía para titulares, otra para texto — o una sola familia con dos pesos. Un color principal, uno o dos de apoyo y las reglas de cuándo usar cada uno. Cada opción que añades multiplica las formas de aplicarlo mal.

La coherencia se nota más que la originalidad: una paleta de dos colores aplicada igual en todas partes construye más marca que una de ocho aplicada según el día.

Las pautas: el documento que hace durar todo lo anterior

Las directrices de marca recogen el sistema en un documento que cualquiera puede aplicar sin ti: versiones del logotipo y sus tamaños mínimos, paleta con sus códigos exactos, tipografías y jerarquías, y ejemplos de uso correcto e incorrecto.

Es la diferencia entre una identidad y un archivo suelto. La imprenta, el desarrollador de la web y quien publica en redes toman decisiones sobre tu marca cada semana; las pautas hacen que las tomen igual que las tomarías tú.

  • Versiones del logotipo y tamaño mínimo de reproducción
  • Códigos de color exactos para pantalla e impresión
  • Tipografías, pesos y jerarquías
  • Ejemplos de uso correcto e incorrecto

Cuándo revisar una identidad que ya existe

No todo proyecto empieza de cero. Si tu logotipo aparece distinto en la web y en la factura, si cada presentación usa colores diferentes o si te cuesta explicar qué representa tu marca, no necesariamente necesitas un rediseño: necesitas orden. A menudo el sistema existe a medias y basta con completarlo y documentarlo.